Del pensamiento Disney, o el encefalograma plano del biempensante

En las sociedades asiáticas preindustriales, el tofu era una sustento para campesinos menesterosos. A día de hoy, la situación es mucho peor: es el alimento de los cutres acaudalados (binomio que cada día se acerca más a la tautología).

Y es que ese tipo de necesidades “espírituales” (no hay comillas suficientes para remarcar lo obvio, créanme) es consecuencia de una época de prosperidad sin precedentes en la historia de la humanidad: como ya no hace falta partirse el espinazo para comer un plato de lentejas, uno puede dedicarse a la mayor gilipollez que se le podría haber ocurrido a tu yayo.

Históricamente, la condena al maltrato animal siempre se hizo desde la perspectiva del respeto al ser humano. Kant, Jovellanos o incluso Pío V condenaban la tauromaquia no por amor a los bichejos (que son comida, al fin y al cabo) sino por la propia salvación y cultivo del hombre (cosa que a mí, persona de bien, después de una buena tarde en Las Ventas me parece del todo discutible). Pero las carencias emocionales, fruto de una serie de leyes de educación para el olvido, nos han impulsado a ver en el chucho del vecino o en el gorgojo de la patata un ser moralmente igual. Y no como resultado de entronizar al animal, sino por el de rebajar al homo sapiens. Hay que luchar contra el especismo, no vaya a ser que nos dé por buscar trabajo, o algo por el estilo.

Estoy deseando ver cómo los animales son dotados de derechos para volver a las más selectas ordalías medievales. De cualquiera de las maneras, posiblemente sería indistinto tomar declaración a un borrego que tomarla a alguien del PACMA. El animalismo es la máxima expresión de la tara de aquel que fue incapaz de superar la muerte de la madre Bambi.

Gochin
El comehierbas tiene tan alto concepto de sí mismo que trata como congéneres a los embutidos.

Otra mención especial es para todos los tontos útiles del diálogo y la comprensión.

La legitimidad política vino en su época de Dios, y por eso en tiempos mejores, los emperadores eran coronados por el Papa (mal que les pese a los gibelinos). Más tarde se fundó ésta en el mantenimiento del orden, y después en la razón y en el consentimiento de los gobernados. En los tiempos en los que una pescadera gobierna el consistorio de la ciudad más sobrevalorada de España, la legitimidad se fundamenta en los sentimientos en forma de 140 caracteres (ahora también en 280), sean reales o de postín. Y en tirar piedras a los Nissan de la Benemérita. Y en la lagrimilla de caimán cuando obviamente te empapelan por ello.

El que quiera dialogar que vaya al Diario de Patricia. Que dialogue con el yonqui que le saque la navaja. O con su puta madre. Que dialoguen y arrienden lo propio, pero dejen en paz lo que es de todos. Un Estado de Derecho está hecho para hacer valer la Ley.

Nadie mejor que el propio Vladimir Ilich Ulianov para recordarnos que el infantilismo es la enfermedad senil de la izquierda. Hora de reaccionar.


 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.