Siete amenazas globales

Antonio Guterres, Secretario General designado de las Naciones Unidas, se dirige a la Asamblea General el 12 de diciembre de 2016, después de prestar juramento de su mandato de cinco años. Foto ONU/Eskinder Debebe.

Inmanuel Koya

Ninguna publicación del tipo que pretende ser Argo alcanza la madurez hasta que se publica una lista en ella. Aprovechando precisamente esta inmadurez, quiero ser el primero y realizar además lo que me gusta considerar como un ejercicio de casi periodismo (siendo ese “casi” el matiz más importante de todo el enunciado).

Ban ki-moon, Kofi Annan, Boutros Boutros Ghali… son nombres que tienen en común algo más que un gran magnetismo y una sonoridad ecléctica: son los nombres de anteriores secretarios generales de Naciones Unidas. Hoy ocupa ese cargo un portugués con un nombre mucho más sencillo y hasta un poco más triste, Antonio Guterres, cuyas recientes palabras, también sencillas y tristes, debieran tener un eco constante en los medios de comunicación.

En España, da igual cuando leas esto, las luchas intestinas cristalizadas en problemas de política interior desgraciadamente impiden ver que existe un mundo más allá de nuestras fronteras.

El 18 de septiembre de 2017, en su primera intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el ex primer ministro portugués nos transmitía esa sensación de inseguridad y desigualdad imperante en la sociedad internacional y nos hacía el favor de identificarnos las 7 amenazas más importantes para la humanidad y que requieren de una respuesta global.

1. El peligro nuclear.
La primera gran amenaza es el peligro nuclear. Corea del Norte (Best Korea) ha comenzado una carrera armamentística sin precedentes desde la caída del muro de Berlín. Sí es verdad que se han hecho esfuerzos para propiciar el desarme, pero hoy esos esfuerzos están paralizados. El consejo de seguridad de las naciones unidas debe ser fuerte y debe permanecer unido en su toma de decisiones con objeto de forzar y asumir unos mayores compromisos de desnuclearización. En francés “segunda” tiene dos traducciones: “seconde” (cuando se enumera una lista de sólo dos elementos) y “deuxiéme” (cuando hay tres o más). Esta doble traducción plantea problemas cuando queremos hacer una referencia a la segunda guerra mundial, los optimistas tradicionalmente dicen “seconde”, pero, amigos, sí no se previene el desastre no quedará nadie para contar la tercera.

2. El terrorismo.
El segundo elemento de la lista es el terrorismo. Hoy el terrorismo es un problema de riesgo global que tiene efectos en toda la comunidad internacional. El terrorismo es un fenómeno acaparador de medios (menos cuando pasa en Somalia) cuyo efecto desestabilizador es grandísimo. Se requieren medidas nacionales y multilaterales, pero no solo son necesarias las medidas visibles, aún más importantes son la erradicación de la radicalización y la propaganda del odio. No les quepa duda de que el mejor control sociológico siempre es la educación.

3. Conflictos sin resolver y violaciones sistemáticas de los derechos humanos.
Las guerras en las que nadie gana nada y, en general, las violaciones sistemáticas de los derechos humanos son otro de los puntos de esta lista. Calificarlos de amenaza se queda un poco corto, pues es una realidad a la que miles de personas se enfrentan cada día. Por nombrar algunos casos: En Myanmar hay ya más de 400.000 víctimas, la guerra de Siria, el Yemen, Sudán del Sur, el Sahel, Israel y Palestina… la intención de la ONU es proteger a los civiles y favorecer la negociación y, en el caso particular de Israel y Palestina, que se retome la vía bi-estatal.

4. El cambio climático.
El cambio climático, no le quepa duda a nadie, es una realidad. El número de desastres naturales (llámense tornados, incendios o como quiera) se ha cuadruplicado desde los años 70’. El coste de las energías renovables ha disminuido, pero es necesario que los países asuman una mayor responsabilidad para reducir las emisiones de CO2, tal como se preveía en el Tratado de París, un tratado que urge retomar.

5. La desigualdad.
Ocho personas (encabezadas por Bill Gates, Amancio Ortega y Carlos Slim) tienen más riqueza que el 50% de la población mundial. Otra gran amenaza para la comunidad internacional es el aumento creciente de la desigualdad. Uno de los objetivos de la agenda 2030 es lograr una globalización justa, o al menos más justa. La exclusión crea frustración e inestabilidad y hay que combatir esta mundialización que afecta de manera muy diferente a los niños, a los jóvenes y a la mujer.

6. El lado oscuro de la innovación.
Además, el uso de las nuevas tecnologías ha traído nuevas amenazas. La innovación tiene un lado oscuro: ciberseguridad, mal uso de la inteligencia artificial, la ingeniería genética… requerimos construir y consolidar un pensamiento para afrontar todos estos desafíos.

7. Crisis de refugiados.
El último desafío, si se quiere llamar así, de la comunidad internacional es la crisis de refugiados. Esta crisis es una crisis de solidaridad, hay que actuar y cooperar frente al gran reto que es la migración y hay que tomar unas sanciones duras con todos aquellos que trafican con personas. La UE, la ultra-envejecida UE, ha expirado el plazo en el que debía acoger a 100.000 refugiados (pese a que inicialmente se había comprometido a acoger a 160.000) y no se ha hecho cargo ni siquiera del 30%. En el documental Human Flow del artista chino Ai Weiwei se puede observar un relato más profundo y responsable de las causas de esta crisis.

Perdón, lector, por aburrirte y por sacarte de la línea distendida más habitual en esta publicación “cultural y pseudo artística”, como la define el estirado de Sören. Prometo que es la última vez en la que me pongo serio, o al menos, prometo intentar que lo sea, pero realmente me parece que en estos siete puntos se sintetizan muy bien los desafíos de la comunidad internacional, que son los desafíos de todos, y que han pasado sin la suficiente repercusión en la mayoría de medios.

Si no me echan por coñazo, próximamente hablaremos de trvp, de los soldados de los tercios, de porqué la música electrónica sí es música o de poesía (si es en algún punto diferente al trvp).

¡Nos leemos!


Kant




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