Pour lenogal

Sören Cabal

Pálidos hálitos de escarcha ardiente,
la que cae del cielo
borracha de calor entre cercas de deseo.
¡Quejas! ¡Quejas! ¡Quejas! ¡Quejas!

La lluvia de un desplante merecido y deseante,
el que la indigencia amorosa
lastimosa le permite.
¡Amo! ¡Amo! ¡Amo! ¡Amo!

Y temo, y temo de veras
despreciar por temer mis temores.
Temblar entre mudos de muertos dolores.
¡Lea! ¡Lea! ¡Lea! ¡Lea!

Calla y ama y silencia y aguarda.
No dejes prender la gota achispada y sostenida
que tu corazón embota, atardece y abate.
¡Siente! ¡Siente! ¡Siente! ¡Siente!

•••

Sigue rodando,
como un engranaje de dientes destrozados
que se entromete en los alardes de las horas,
a las que se asoman en sus delirios
los tahúres de las letras
que, por aprender a enseñar,
sueñan hoy día ser maestros.

Hay páginas rotas
en los estantes cuyo nombre esconde saberes
¡no!
referencias mal dibujadas
que se apretujan en el margen.

La mano que las compuso
ahora puntea aplausos seseos,
y bajo el ala de su sombrero
se dice mucho
y aburre enredos.
Susurra sílabas que son traiciones
e interrogaciones ya resumidas,
mas nada oculta ni distorsiona
qué alteraciones le desesperan.


Sören
Sören Cabal: El todo insuficiente. El fracaso omnipresente de mi yo.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.