Propietario contra proletario: Round 2

Maquiavelo J. Reilly

Querido ahíto agitador de turbas famélicas:

Nada alegra más a este viejo y obeso (ya que tanto se ha interesado por mi físico) Chesterton que dar con su amargado Bernard Shaw para poder hacer chanza y mofa de él.

Lo cierto es que, como prolegómeno a la contrarréplica, debo constatar que me induce cierto pesar el hecho de que un euskaldún haya decidido seguir la estela de un dadaísta frustrado y pelón antes que la de un paisano y hombre pío como fue Tomás de Zumalacárregui.  Quien no cree en Dios a cualquier santo le reza. Cuídese de heredar el terruño y no oculte el grano, no vaya a acabar como un parásito kulak.

Podríamos contemplar en el horizonte las siete maravillas del mundo antiguo y yo le apuesto que ninguna de ellas sería tan titánica como la capacidad autojustificativa del marxismo-leninismo, de rostro más duro que el del propio Coloso de Rodas. ‘Diamat’ e ‘hismat’ no son sino artificios de la siniestra academia socialista, no mejor que el herético gnosticismo. “Matar está feote peeeeeeeero [inserte aquí cualquier sintagma exculpatorio en oscura lengua cecepepera y tonito presuntuoso del pipiolo que presume de haber leído (y sobre todo, finge entender) Miseria de la filosofía]”. Prestidigitación al servicio de la legitimación de la política más barbárica y arbitraria que vió la gran Rusia, perpetrada por burós nunca guiados por la razón, sino por las más concupiscibles de las pasiones. Ya sabe: el aliado frentepopulista es a la mañana siguiente socialfascista; “un paso atrás para dar dos hacia delante”; y el compañero de la gymkana de Polonia ‘39 se vuelve fatal enemigo en Barbarroja ‘41. Esa peccata minuta de todo arrogante historicismo que, a diferencia de su colega Zaitsev, nunca tuvo un margen de acierto ni siquiera superior a la la bibliomancia. El fin de la historia resultó ser un mísero jornal, el tedio oficina de correos, una bicicleta plegable y la única calidez de la petaca de licor.

La verdad es que de alguien que hace gala de ácida ironía y zahiriente pluma me esperaba algo superior a la apología del servicio público y de kalidáh soviético, como si de milagro de Fátima se tratare. Acabáramos. Ya que me acusa a mi de pecar de omisión, qué menos puedo esperar que sepa apreciar las mismas faltas en la metodología de las oficinas estadísticas tempranas de la Madre Patria. Aún con datos más fiables de épocas posteriores, con colecciones como The Soviet Union series o el reciente Back in the USSR descubrimos que, pese a la alienación y el sistemático saqueo del plusvalor obrero, parece que tales prestaciones seguían siendo significativamente superiores en Occidente, incluso bajo la predatoria y corporatocrática era Reagan-Thatcher. Ay. ¡Aborto como derecho social! Menudas son las perversiones en las que educa la sotánica y satánica Compañía de Jesús moderna.

Y sí, me reafirmo en la taurómaca analogía entre el premier ruso y Don Tancredo. Kornílov se alzó, sí, más con un apoyo testimonial y tras recibir el cese y las acusaciones de traición que Kerenski emitió sin más prueba que la palabrería del diputado derechista Lvov. Llámeme desconfiado, pero creo que armar a la masa favorable a los comitentes de la previa intentona de julio -todo para eliminar a un rival político- no fue muy distinto de apertura de la caja de Pandora. Este diablo se compadece del que crea que Kornílov era un Aníbal a las puertas y Kerenski un Quinto Fabio Máximo pertrechando a los esclavos. Como dicen las indecorosas bachilleres, “ya me jodería”.

No se exalte, pues tenemos cosas en común. También me gustan las siglas CCCP (Café, Copa, Chupito y Puro). Ambos nos recreamos con la purificadora cremación; usted de contenedores y yo de herejes. Intuyo, eso sí, que pretendía azuzarme con la referencia a Azaña, pero poco me honra más que me hagan en la trinchera contraria a semejante sobrestimado intento de masón. Si no le gusta Maquiavelo, llámeme Don Camilo, pues bien  cumple usted de Peppone, pero guarde cautela: este juntaletras de genérico sobrenombre y cuidada tez no descarta ser un capitán Palacios (Adrados, si le va más el séptimo arte). Nos veremos en en Vóljov.

Fdo: Alguien que no escribió Madrid, de corte a Checa.


MaquiaveloRedactor

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