Nessuna paura

En colaboración con Argo.

Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme.

Stendhal.

Croce

Mucha gente entra a la Santa Croce —la llamaremos así para no enmendar la plana al citado— buscando las tumbas de italianos ilustres, entre ellos Dante Alighieri. Su estatua junto a la escalinata principal y el sarcófago con su nombre en el lateral de la nave central de la basílica engañan. Lo que queda de Dante no está en Florencia, sino en Rávena. Estos monumentos no son sino el pago atrasado de una deuda moral de la ciudad con el poeta, que murió en el destierro, lejos de su hogar. Dante fue capaz de descender al círculo más profundo del Infierno y alcanzar el Paraíso, pero nunca volvió a Florencia. Su condena fue para él una muerte en vida; aún ahora, siglos después de su muerte, sigue sin haber regresado. Sus estatuas son un memorial de su añoranza.


LucasOraá

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