Soledad con guantes

Cuando te caes te tienes que levantar siempre, porque debes tener claro que te vas a caer una y otra vez. Te vas a sentir solo, pero no desesperes, la soledad puede ser una búsqueda de oportunidades, una forma de encontrarse a uno mismo. Ten presente que vas a fallar. No intentes ser Dios ni juegues a ser él, porque la caída desde el cielo es irreparable.

Estate con la cabeza alta, la mente fría, la mirada fija, el cuerpo erguido y los pies en la tierra. No cometas el error de creerte superior a nadie, no incurras en los comunes fallos de la infravaloración y la soberbia. Ponte los guantes, aprovecha tus virtudes y minimiza tus defectos. Llegarán momentos en los que solo querrás llorar. Hazlo, no eres menos persona por ello; al contrario, te hará humano. Si te invade la rabia, descárgala, libera todo cuanto te acorrala en el interior de tu ser, lucha contra todo lo que te impide ser feliz y disfrutar de cada día.

Escucha a tus amigos, comprende las críticas constructivas y aprovéchalas para alejarte un paso más del abismo. No seas tan idiota como para pensar que tú solo te vales para sobrevivir en el mundo que te rodea. Confía en quien te tiende su mano, pues no tiene el fin de ahogarte, sino de levantarte e impulsarte hacia delante.

El mundo en el que interactuamos es un conflicto continuo que debemos combatir día tras día. Necesitamos aprender nuevas formas de resolución de los problemas. Si algo se te acerca por arriba, salta y atrápalo fuerte. Si se te acerca de frente, ve a por ello con contundencia y aléjalo. Si se te acerca por la parte inferior, baja el culo, tírate al suelo si hace falta y que nada te sobrepase. Puño cerrado, mano dura y brazo en tensión constante.

Valora tus días malos tanto como los buenos, pues son una forma de cambiar tu futuro, de eliminar tus debilidades al mismo tiempo que refuerzas tus fortalezas. Busca algo a mejorar en los días buenos para evitar el exceso de confianza y la relajación excesiva. No te confíes con un resultado básico: busca la excelencia. La mediocridad es el objetivo de quien no tiene orientación de futuro ni capacidad de mejora.

La soledad puede ser una densa y oscura nube que impide ver la luz que todos llevamos dentro, pero la temporalidad de esta oscuridad depende solamente de uno mismo. El destino es el resultado de nuestras acciones y del comportamiento que tenemos en la actualidad. No dejes nada a beneficio de la suerte, pues esto es la peor de las decisiones, ya que lo que se escapa de nuestro control nos perjudica siempre, nunca será positivo.

La grandeza reside en uno mismo, jamás te creas bueno en algo porque te lo digan otros, créetelo cuando lo sientas tú mismo de verdad. Las opiniones de las personas van y vienen, pero tu mente y tu corazón son para siempre.

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