Confused colombian cupid goes rogue in Mozambique

Un negro con una negra es como noche sin luna. Un blanco con una blanca como leche y espuma.

José Luis Rodríguez “El Puma”

El mundo al fin y al cabo es un lugar pequeño. En un contexto de creciente interdependencia entre Estados, organizaciones y, por último, individuos, no solo se ha producido una unificación del tiempo y el espacio, sino que se han superado ampliamente. El mundo de la globalización es en palabras de Zygmunt Bauman “líquido” y lo que fácil viene, tiende a marcharse con la misma facilidad.

Hoy, desde el cuartel general de Argo, toca despedir a uno de los integrantes más activos y profesionales de los que conforman el equipo. Oscar Andrés Beovide no abandona la revista, seguirá colaborando con nosotros, pero parte hacia el corazón de África y, aunque sus fotos se harán (si cabe) más interesantes, la pérdida humana es dolorosa.

No me gusta hablar de mi pasado personal, por eso de mantener el misterio de mi identidad, pero no puedo despedirme de Oscar Andrés sin hacerlo. Al viejo zorro del desierto lo conocí entre cilindros, motores y gasolina, un verano en el que los dos nos interesamos por las carreras ilegales de coches. Yo solo iba a apostar, pero él competía y, sin dar más detalles, me limitaré a decir que me hizo ganar mucho dinero.

Sin embargo, no es hasta más adelante, al encontrarnos en la universidad, cuando comienza una gran e improbable amistad que fue creciendo y evolucionando al tiempo que lo hacíamos nosotros. Podría recordar las excelentes clases del decano, a compañeros que pasaron y no se quedaron, a los que sí lo hicieron, a las compañeras que le robaron el corazón a Oscar y a las que él se lo robó. Podría recordar también noches en las que lo de “salsipuedes” se convirtió en un verdadero reto, tertulias sin fin con Alatriste, Soren y Pelayo o tardes de cine y zarzuela, sin embargo, prefiero dejar al margen los buenos momentos y centrarme en los malos, que suelen ser mucho más divertidos.

Por ejemplo, aquel San Mateo en el que Oscar se labró su principal enemigo, Pedrof, por una carcajada a destiempo. Si bien es cierto que, a nivel narrativo, para el desarrollo del héroe ha de haber un villano que esté a su altura, siento que fue el fin prematuro de la que hubiera podido ser una gran sociedad.

Me viene a la cabeza también cierta fiesta en las puertas de Morïa, en la que no dijiste “amigo”, pero como no hay perdón sin olvido tampoco me voy a poner quisquilloso.

Sí me permito ponerme un poco melancólico al recordar que aún tenemos que ir a Catar en Qatar, los terribles pedos en el funky, que estás verde lechuguino y que seguimos sin saber qué coño le gritan a Jardón cuando les hace el amor, pero en fin, menosqueperdemos, porque ya sabes tú, que te criaste en el foro maMadeira, que  el pollo Popeye es la polla y que en la planta de arriba del salsi siempre hay guarrillas.

Querido Oski, tu marcha produce a la vez contento y pena, dos sentimientos opuestos que últimamente para Soren van siempre de la mano. Estamos contentos porque vas a vivir una gran aventura, pero apenados porque aventura siempre significa riesgo. Desde el etnocentrismo europeo miramos a África con respeto y con estadísticas que suelen ser poco halagüeñas para los países subsaharianos. Hay tantas cosas que pueden comerte o matarte (hipopótamos, leones, caníbales, señores de la guerra, boko haram, la malaria, el cólera, una estampida de elefantes), cuídate de todas ellas.

Decía Heráclito que nadie se baña dos veces en un mismo río, pero en el río de la vida, tú, Oscar, has sido un regodón impertérrito durante ya mucho tiempo. Hoy te toca partir y lo haces con la promesa de volver. De corazón espero que así sea. Que la fuerza te acompañe.

P. S. Viajaste a París y no te sacaste fotos con niños franceses, espero que en Mozambique sí lo hagas, que eso para el tinder es una mina.