Sagarrota

Jamás he renunciado a liberarte,
A iluminar el luto en tu mirada,
A que esta carne mía mutilada,
Que nada sabe hacer, sepa salvarte.

Por eso, corazón, he de soñarte
Rajando las estrellas, desatada
Cual céfiro de luna. Dime: ¿nada
Que pueda un necio hacer, podrá ayudarte?

Y si esta boca mía, que ha rezado
Por verte, reina, libre y sonriente,
Tropieza entre los besos que te ha dado

Con rastro lacrimoso y gota ardiente,
Más besos sanarán lo que ha llorado,
Pues, aunque beso mal, beso valiente.


Fotograma: El paciente inglés (1996)