Cosas que me han hecho feliz esta semana #10

Tras unas semanas de ausencia, justificada pero evitable, regreso a ustedes para hacerles partícipes de las cosas que dan gracia a mi vida, como antaño hacía. Me siento como el Almendro en Navidad, como Gandalf el Blanco en hora sombría, como Jaime Lannister.

Chernobyl o “balsa para el naufragio de Juego de Tronos

Le dedicaré unas palabras en esta gaceta, pero no puedo adelantarme e insistir en que vean esta miniserie, por favor. Unas imágenes envueltas en el sonido del contador Geiger. Sentid la radiación penetrando a través de la pantalla y tened la necesidad de daros una ducha tras cada capítulo. Los insatisfechos con Juego de Tronos encontrarán aquí una balsa para no hundirse en la frustración pues el Uranio-235 es el nuevo fuego valyrio.

Chernobyl

Godzilla, de Leiva

Anacrónica —pero necesaria— recomendación, pues el álbum ya salió hace un par de meses. Colaborando con Bunbury y con Ximena Sariñana, Leiva se rasga las vestiduras y a pecho descubierto canta al amor y desamor. Me gusta especialmente el tema Godzilla, con su pegadizo estribillo y la historia de un amor eterno, de los que se llevan dentro. Como aquella chica de la biblioteca, o aquella otra del grupo de amigas a la que nunca te atreviste a decirle que la querías.

Funko y su edición American History

Aunque, como saben, siempre he sido más de los “casacas rojas”, dejo a un lado mi anglofilia y rompo una lanza a favor de este George Washington cabezón. Quizá pronto haga compañía a mi colección de James Bonds. También hay una edición del General cruzando el rio Delaware, en la primera ofensiva sorpresa a los británicos, y que retrató Emanuel Leutze en su cuadro más conocido.

 

Detective Pikachu y sus consecuencias

“Detective espectador”, así debería titularse el filme cuya trama se convierte en la excusa perfecta para ir cazando los Pokemon que van apareciendo como auténticos extras. Una película que no es divertida, sino simpática y que requiere un público iniciado para disfrutarlo. Quizá el adicto al café Pikachu Reynolds sea el motivo que suaviza la creación CGI del Pokemon, aunque he de aceptar que resultan más tiernos que lo que me esperaba.

Un viaje a la infancia, a esas horas con la Game Boy Color o la Advance, que me ha hecho volver a jugar al Pokemon Rojo Fuego, aunque, por supuesto, no es lo mismo. Por cierto, deberíamos hablar de ese Psyduck alleniano.

Pika

Una oportunidad no perdida, veintitantos pájaros de un tiro

No habían pasado ni tres minutos desde que subieron la fotografía y ya estaba llamando a ReRead Oviedo. Tras algunos meses de conseguir auténticas gangas, y haberme vuelto bastante selecto en las ediciones que me interesan he conseguido matar veintitantos pájaros de un tiro cuando un coleccionista —o sus herederos, sospecho— se deshizo de los números de la revista Nickel Odeon. Fue un viernes y me animó la semana, de ahí su inclusión aquí.