Elogio del Benedictine

  Hará cosa de diez meses que mi querido Luis Secades me convidó a almorzar en la Vetusta de todas mis nostalgias para satisfacer una deuda que sólo existía en su cabeza. Elegimos restaurante, tomamos un Prieto Picudo con el que abrir hueco y recuperamos un debate ya tradicional entre nosotros: el verso anfibráquico. Yo recuerdo al padre de Luis en un aniversario de la … Continúa leyendo Elogio del Benedictine