Mi refugio: la memoria

Desde que te fuiste, todas mis preocupaciones se acentúan cuando pienso que ya nada importa tanto. Lo único imprescindible —deseable— no tiene solución y aprender a vivir de esta manera es el consuelo al que nos aferramos. Parece una contradicción. He entendido por qué los que han vivido más años, es decir, los que ya tienen menos reductos, tienen los ojos más perdidos y casi no les queda esperanza. Continúa leyendo Mi refugio: la memoria